La historia de Leonera comienza en terrenos de la antigua Hacienda La Compañía, en Codegua. Su nombre recuerda al puma, al que los arrieros llamaban “león” y que, según la tradición, frecuentaba estas tierras.
Entre los relatos del lugar aparece La Quintrala, quien habría donado tierras a los jesuitas a cambio de oraciones por su alma. En la década de 1930, estos construyeron aquí un espacio para el retiro espiritual, levantado en piedra y madera con participación de la comunidad. Su arquitectura sigue siendo parte del carácter de Leonera.
En 1970, Luis Ángel Ovalle Carrasco abrió las puertas de La Leonera. Su experiencia hotelera y su estrecho vínculo con la ópera y la música lírica dieron forma a un lugar donde la hospitalidad, el arte y la naturaleza se encontraron, iniciando una tradición que continúa hasta hoy.
La incorporación de Eduardo y Guillermo Correa Sanfuentes como socios, junto a Gerardo Ovalle del Pedregal, dio paso a una nueva etapa para Leonera.
Tras un período de cierre y profunda transformación, el hotel reabrió completamente renovado. Un diseño cuidado en cada detalle integró su arquitectura, antigüedades y jardines, conservando sus raíces y realzando la conexión con el imponente entorno natural que lo rodea.